Lo que está saliendo a la luz en California ha encendido un debate nacional. Investigaciones recientes señalan la posible existencia de “ghost daycares”, centros que reciben subsidios estatales y federales mientras operan con instalaciones vacías o sin actividad real.
Al mismo tiempo, autoridades federales y expertos en salud advierten sobre irregularidades en hospicios, donde pacientes que no cumplen criterios terminales estarían siendo incluidos en programas financiados por Medicare.
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